Subjuntiva
06
octubre
2009
Que nacieras hoy mismo,
que te vieras luz entre abrazos dulces,
que ya sintieras, que en las manos fueras
gemidos suaves… (¡Que vuelva del campo!).
Que rieras. Quién dormirte supiera…


06
octubre
2009
Que nacieras hoy mismo,
que te vieras luz entre abrazos dulces,
que ya sintieras, que en las manos fueras
gemidos suaves… (¡Que vuelva del campo!).
Que rieras. Quién dormirte supiera…


25
septiembre
2009
Y ya que decidí no militar en la justicia ni comunicarme en inglés con mis vecinos, octubre y aledaños prometen simpatías inauditas: apunto que esta tarde no he cogido el ascensor y que he llegado tarde a la consulta del médico.
Floto en viernes… sin prometer que el martes llegue a tiempo.
Ay… qué bálsamo de otoño pacífico.


05
septiembre
2009
Ya voy, vente, derramémonos paz,
el vientre se apacigüe en el espejo
y yo tolere el viaje de mis pechos…
Vengo, consiento convertirme en sal,
recibo la carcoma de mis huesos
y hago sacrificios… ¡El altar!…
Lucho y pierdo. No tengo miedo ya.
No han de matarte ni muerte ni sueño.
Esto es Roma, senado, yo soy pueblo…


27
julio
2009
Esta inactividad me ha descubierto que guardo entre pectorales, tríceps y abductores casi todas las tragedias del mundo.
En el mes de julio he sido invasora, vendedora de pisos, comandante, violadora, huracán con terremoto, corredora de bolsa, espía, usurera, femme fatale…
Me tengo miedo.
Me hacen falta unas vacaciones. Al mundo también.


20
julio
2009
Mi madre no me quiere
y soy pequeña
Me dejaron sin sombra
y soy pequeña
Lo rompo casi todo
al ser pequeña…
Pequeña en miedo grande,
si duermo en cama chica,
soy pequeña. Sigo siendo pequeña.


19
julio
2009
Es que el calor me trae soledad y vergüenza sin origen ni destino; es que el calor me desorienta, el exceso de luz me acorta, me evapora la presencia… Es que no tuve facilidad, desde siempre, para encontrar banco o plaza o juego después de cenar, por mucho que en el pueblo se empeñara mi abuela en buscarme amistades y primas llegadas también a golpe de calor. Es que a mí no se me daban ni los reencuentros ni las sorpresas, y por eso me quedaba en casa haciendo copias, custodiada por impecables renglones, tan seguros, tan correctos, tan lejos.
Pero puede ser que en algún momento tuviera el pelo más largo y más claro y reuniera el valor para llamar a los timbres y para aguantar la siesta esperando el sonido del mío. Puede ser que hubiera algún verano en el que yo fuera una de las chicas de un banco o de una plaza y fuera capaz de cruzarme con cualquier hermano de los terribles Rubios sin desvanecerme. Incluso, y no me extraña, podría haber llegado a sentir que cabía la posibilidad de que fuera enamorando incluso al enemigo…
Sin quererlo, este calor seco me recuerda que un día se me resbaló la falda justo en el momento en el que les habría perdido el miedo a la banda de los Rubios y bajaba la cuesta hacia la fuente como una locomotora para resolver probablemente por las malas no sé qué asunto. Era una falda verde tableada, que se desabrochó sola, se posó en la arena y me dejó las bragas al sol y un círculo infinito de vergüenza madura para todos los veranos.
Una guerrera en bragas. Ya no tengo enemigos ni corro a la fuente… Qué prenda otra vez, qué lata.


12
julio
2009
Solamente quisiera acertar con la metáfora
alisarle el cabello al sentido figurado,
encontrar la acepción de tus dos iniciales
y abandonarme al sema de tus ojos de barro.
Porque a veces no entiendo la cita literal
en noches de tu ausencia busco en el diccionario.


12
julio
2009
¿Y cómo ser poeta este verano
molida de tirantes y de sol?
Confrontación de imposible poético:
sol de sí, frío no…


12
julio
2009
Desayuno, suprimo una tostada,
y llego hasta la plaza firme y sola.
Aunque me arañen las ganas de ti,
resistiré a dieta de memoria.


01
julio
2009
Lo que en verdad me abruma del verano
es la inconsciente abundancia del sí…
!Ay qué nostalgia de un no en primavera…!

