febrero (4)
10 de Febrero de 2008
Tuvo que ser en febrero, porque algo me faltaba y hacía frío. Me escapé de la razón y de la artimética, y me planté con las piernas separadas bajo tu ventana… Escarbé en la jardinera para encontrar alguna piedrecita… Siempre, siempre se encuentra algo con que matar, claro…. Me compuse artillera (creo que improvisé un escorzo de muslos) y empecé a lanzarte mensajes de amor, mensajes de amor desesperado, como deben ser las cartas más nocturnas que las doce, más dolientes que las caídas sobre el mineral muerto…. Tú tardaste en responder (estarías tan bien arropado, haría tanto frío) y yo me iba quedando sin sangre… caliente. Me los devolviste, sí, todos, con tu firma, no había duda de que eran tus letras: todas las piedras dieron desde tu cristal en mi frente, siguiendo el ritmo de tu adverbio: no - no - no - no… Qué gran músico fuiste siempre, amor, cuánto te quise cantando…
Segurísimo que era febrero porque siempre que hiela se me erizan las heridas. Hace muchos febreros, y es hoy…



