36 – primavera
27 de diciembre de 2010
Y tú, al sentir mi energía invisible por debajo de tu piel, tendrás que consentir que te nazca tan próximo a la muerte como a la vida que te estalla.
Pero una cosa te pido, y es que veas lo que veas en el momento que sea, no me guardes más temores de invierno.
Aunque quizá llore mucho y no me entiendas, también yo te recuerdo que un día imborrable nací en primavera.



