Archivo de diciembre de 2010

36 – primavera


27 de diciembre de 2010

Y tú, al sentir mi energía invisible por debajo de tu piel, tendrás que consentir que te nazca tan próximo a la muerte como a la vida que te estalla.

Pero una cosa te pido, y es que veas lo que veas en el momento que sea, no me guardes más temores de invierno.

Aunque quizá llore mucho y no me entiendas, también yo te recuerdo que un día imborrable nací en primavera.

date
 

35 – invierno


22 de diciembre de 2010

Tendrás que fiarte de que no te suelte del abrazo, tendrás que tener fe en que sabré arroparte por la noche y en que repetiré con calma todos los estribillos que hemos ido ensayando en otoño. Trituraré la carne, encenderé la luz en tus noches, te libraré los ojos del jabón…

Pero, sobre todo, niño mío, tendrás que creer, vean tus ojos lo que vean, que a todos los árboles les volverán a brotar las hojas.

Lloraré poquito: tú ya me naciste hijo de la primavera.

date