Pilates: relajación
Las palmas hacia abajo y peso más
de mortaja. Ay de de los que resucitan
con manos voladoras. Ay de palmas
que miran hacia arriba…
Ay de este ser yacente. Ay la hora.
No duele ya: expira, inspira, expira…


Las palmas hacia abajo y peso más
de mortaja. Ay de de los que resucitan
con manos voladoras. Ay de palmas
que miran hacia arriba…
Ay de este ser yacente. Ay la hora.
No duele ya: expira, inspira, expira…


20 de marzo de 2010 a las 5:38 pm
¡Pero si estás haciendo pilates! ¡Qué bien! Un abrazo.
21 de marzo de 2010 a las 8:29 pm
El poema comienza inocentemente en el primer verso para destrozarnos mediante el encabalgamiento sobre el segundo verso con un “de mortaja” ¿Estamos hablando, pues, de la muerte? Así parece sugerirlo. Un ejercicio de Pilates se convierte en metáfora de la muerte, probablemente por la posición yacente hacia abajo. El verso segundo se encande y comienza con un Ay, el cuerpo se yergue hacia arriba, resucita y se lanza al vuelo. El cuerpo se hace pues ligero, mira al cielo, al aire, al infinito. Es muy significativo ese “manos voladoras”, una metáfora eficaz o quizás una personificación. Un nuevo suspiro repetido, las palmas ahora miran hacia arriba en dialéctica con el primer verso que estaban hacia abajo. Se reitera el Ay jugando con el sonido de ser ya-ciente. Nueva referencia a la muerte. Lo hora ¿qué hora? ¿La del morir? Muere (expira), inspira (resucita). Arriba/abajo, Muerte/Vida. Ciclo infinito.