Ara Pacis
Ya voy, vente, derramémonos paz,
el vientre se apacigüe en el espejo
y yo tolere el viaje de mis pechos…
Vengo, consiento convertirme en sal,
recibo la carcoma de mis huesos
y hago sacrificios… ¡El altar!…
Lucho y pierdo. No tengo miedo ya.
No han de matarte ni muerte ni sueño.
Esto es Roma, senado, yo soy pueblo…





6 de septiembre de 2009 a las 11:27 am
Es un placer volverte a encontrar, leer tus extraños y lúcidos versos llenos de potencialidad poética. Me gusta esa larga esdrújula “derramémonos paz, /el vientre se apacigüe en el espejo”. Hermosos hallazgos eufónicos y rítmicos. Un cordial saludo.
6 de septiembre de 2009 a las 3:24 pm
Me uno a Joselu para felicitarte por tan “clásico” regreso a tus escritos y para regocijarme con su lectura. ¡Ah!, por favor, no nos quites los de la temporada anterior, que se queden ahí para todos/as nosotros/as. Un abrazo.
10 de septiembre de 2009 a las 9:02 pm
Hay algo para ti en HELLENIKÁ. Espero que te guste. Un abrazo.