Reflexión
Que fueras tú lo que yo veo en ti
y el vello de tu cuerpo y tus orejas
se correspondan con mi escalofrío.
Que fuera yo lo que tú ves en mí
y muevan las caderas universos
y rueden los silencios y el hastío.
Que fuéramos los dos en el espejo
y yo te viera en cuerpo transparente
y tú me vieras llena de rocío.





2 de junio de 2009 a las 6:38 pm
Me gusta la reflexión y el paralelismo y el polisíndeton de este poema que culmina hermosamente en el tercer terceto en una síntesis de espejos, transparencia y rocío. Te tienes por una poeta menor, pero a mí tus poemas me gustan. Tienes madera y no me cabe duda de que cuando te leo, estoy ante algo muy elaborado e inspirado. Se junta belleza y construcción delicada. Un cordial saludo.
4 de junio de 2009 a las 9:37 pm
Precioso poema sobre lo que vemos o lo que queremos ver, lo que el otro ve de nosotros o lo que quisiera ver. Me ha encantado volver a leer algo escrito por ti. Gracias.
Un abrazo
5 de junio de 2009 a las 10:13 pm
Ya era hora. Por fin algo tuyo que leer de nuevo, después de casi un mes.
¿Somos de verdad nosostros nuestro reflejo en los espejos? Creo que a Borges le hubiera gustado mucho el final de tu poema.
Un fuerte abrazo.
1 de julio de 2009 a las 6:59 pm
Cónchale, qué sitios hermosos se descubren cuando uno se deja llevar por los enlaces de acá para allá.
Felicidades.