Pena de armario

En los cajones se habían gastado las ganas,
así que cuando la puerta se cayó de vieja
ya no había sábanas de hilo que guardar.

Insistió sin lágrimas y sin pena: no quiero
otro armario. Necesito ahora un ataúd.

date
date

3 comentarios a “Pena de armario”

  1. Joselu dice:

    Alejandrinos que nos devuelven a ese mundo tan entrañable para todos -tú y nosotros- el de los muertos reales o potenciales, y el de los fantasmas que poblaron tus poemas no hace mucho. ¡Qué gozo!

  2. Ricardo dice:

    Los cajones, ¿son ataudes de las cosas y de los recuerdos? A mí me gusta más verlos, de forma entusiasta, como cofres del tesoro.

    Acabo de borrar un párrafo larguísimo donde hacía una crítica constructiva del tono de tus poemas. Prefiero decirte que, aunque no nos conozcamos personalmente, te tengo mucho cariño, admiración y respeto. Un fuerte abrazo.

  3. Llorante dice:

    Los febreros son aterradores.. es todo un proceso que comienza en diciembre y culmina tristemente, siempre como un uroboro en febrero, siempre igual. Todos los años.
    Me disculpa, pero es que es resulta muy jodido tener que meterse en ataudes con los recuerdos y todo, tener que enterrarse las ganas, limpiarse las lágrimas y desaparecer simplemente y si hay sábanas de hilo seguro que están apolilladas de traición.

Deja tu comentario