Archivo de mayo de 2009

Glosa de armario


4 de mayo de 2009

La puerta se le vino abajo cuando buscaba una camisa más adecuada para ir al teatro. Se arrancó de las bisagras, se lanzó al suelo, se arrojó, no sé. El armario no es de madera, nunca fue un buen armario, pero se las apañó para contener la marcha de poca ropa y de mucho madrugar durante cuarenta años. No, no cabía todo, no era un buen armario, y por eso un día le propuso, ella, buscar uno mejor, quizá un poco más grande, con otro cuerpo, con otra altura, con otros lugares donde cuidar los siguientes años, donde doblar las próximas madrugadas. Él dijo no, menuda tontería. Y hasta ayer permaneció muda y fiel a mi padre; sin embargo, la puerta se cayó de vieja, de aburrimiento, aun sabiendo que ya no era tiempo de vencerle, decidida al desastre… Yo, que me inyecto primavera, le sugiero que busquemos otro de más altura y cuerpo más ancho, y ella, que aprendió toda una vida, imita de nuevo no, que ya no le interesan las sábanas de hilo y que le sobran baldas para transitar esta estación. Me llega entonces el frío de la caja estrecha donde mi abuela guardaba, encima de otro armario, la mortaja. Me lío con la muerte y con las tablas aunque solo fuera que ayer mi madre recogió al vuelo la puerta del armario de su cuarto.

Qué tontería, se lo van a arreglar esta semana.

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Pena de armario


4 de mayo de 2009

En los cajones se habían gastado las ganas,
así que cuando la puerta se cayó de vieja
ya no había sábanas de hilo que guardar.

Insistió sin lágrimas y sin pena: no quiero
otro armario. Necesito ahora un ataúd.

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