Archivo de Julio de 2008

Verano en prosas I


29 de Julio de 2008

Ya no tengo la menor duda: en el principio de los tiempos, las manos y los pies formaron parte de una misma “cosa”. Igual ocurrió con América, África y Europa, por ejemplo, o con Isabel y Diego, cuyo corazón fue uno solo no hace tanto en la remota ciudad de Teruel.

Una de mis pasiones estivales es observar en el metro o en el autobús la relación, que desde siempre se me antojó directa, entre las extremidades de los seres humanos. Aprovecho el transporte público porque el análisis atento y detenido y la elaboración de hipótesis aceptables han de acompañarse de tiempo y calma. Mis paseos por la línea 9 del metro de Madrid son fructíferos, y a diario desde Vinateros hasta Colombia no hago otra cosa que confirmar mis sospechas.

Casi siempre comienzo por abajo (últimamente allí me encuentro con mis ansias…). Me entusiasma poder contemplar lo que se me niega durante el invierno. Me hacen gracia los pies regordetes que rebosan de las tiras de las sandalias en las que encuentro meñiques irreductibles y empeines inflamados de verano; admiro la estética de los elegantes huesudos en los que los que decrecen los cinco dedos en proporción directa y exacta; me apenan los blanquitos como requesones, me intrigan los juanetudos que apuntan obstinados a otro lugar que ignoro… Y sí, también me fijo en las uñas, en su textura, en su color y me lamento por crueldad de la naturaleza y el tiempo. Por supuesto que hay soluciones: las lacas, los alicates, la amputación, la muerte…

A veces se me pasa el trayecto sin avanzar los ojos hacia arriba, pero los días en los que ando más espabilada tengo suficiente tiempo para acabar la concordancia. ¿No se habían dado cuenta de que son casi lo mismo? Los pies regordetes llaman a dedos rellenos y esclavos de alianzas imposibles, los elegantes huesudos se complementan con manos de pianistas en paro o de ilustres poetas que no escriben, y los blanquitos se conjuntan con manos frías de abandono… Veo manos agarradas con fuerza a la barra del vagón o que sostienen con furia un libro y comprendo la rabia o el desaliento de quien anda con unos pies juanetudos… Fueron una misma cosa y siento que se echan de menos, condenados para siempre a vivir en la distancia, a arrastrase unos, a otros volar, a quedar separados tan eternamente…

Estoy absolutamente segura: la prueba está en Teruel y en la línea 9 del metro, y la posibilidad en los corazones sensibles y en que un día de verano te encuentres un romántico caraculo.

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Ausencias VIII


29 de Julio de 2008

Despierta a esta herida,
recibe la mañana y la flor roja…
Gritándole a la vida
le pido que recoja
mi cuerpo castigado tu venida.

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Superman


15 de Julio de 2008

(La música de que soy capaz para el héroe de los héroes… Ahora estoy segura de que su madre tuvo un lío con un ser extraño al que dicen haber visto rondar en Sevilla la Calle Lanza…).

¿Parece de otro mundo?…
Hoy Superman vuelve buenas las malas:
ve en el mar más profundo,
sabe volar sin alas…
¡Muestra el pecho y le rebotan las balas!

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A dieta epistemológica


6 de Julio de 2008

Señores del DEA:

Ya lo sé, que no y que no, que cincuenta son cincuenta, y ahí no me consienten ni un suspiro más… Pues vaya… Por eso sigo mi rutina: desayuno galletas integrales con leche desnatada, como fruta y verduras, ceno poco y todas las mañanas me subo a la báscula. He aprendido a utilizar algunos trucos meto la tripa, aprieto el culo y 49,6, qué alivio. A veces, para mejorar la marca, me quito hasta el pijama…

Quiero que sepan que he tenido que ceñirme a un estricto régimen bajo en calorías, que me he privado del dulce de los puntos suspensivos, del exceso de hidratos de carbono de mis paréntesis, de las sabrosas salsas de tanta explicación. Qué decir de la poesía: no saben cómo engordan los paralelismos, las metáforas, y ay del día que me topo con un alegoría…. Tengan en cuenta, señores del DEA, que yo soy así, con tendencia a ensancharme por parte de madre.

Sin embargo, no se preocupen, soy rigurosa y disciplinada. Me sugieren que como complemento a mi estricta dieta pruebe con el deporte. Pero ya ven, tengo el cuerpo magullado y prefiero, antes de dar un salto, morirme una semana de inanición. Además, que el músculo pesa, y cincuenta son cincuenta y aquí no cabe ni una línea más.

Lo tendrán como quieren, huesudo, quizá un poco pálido… Me consuelo imaginando la peor suerte de los altos: ¿cincuenta con esa envergadura? No me quejo… Al fin y al cabo, a mí este número me sienta bien… y hay días en los que me encuentro hasta guapa.

En octubre nos veremos en el TEA, pero ahora que es verano y tengo ganas de cerveza en la terraza, siento pánico a que me cambie el metabolismo… Avísenme, mis amigos, si lo ven dar un paso adelante.

(Información para los que pasan de dietas y no se pesan cada mañana: El DEA es el Diploma de Estudios Avanzados: el TEA, el tribunal… ¡Cincuenta páginas!).

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