Dido republicana

Sí creo: he visto a un héroe en Cartago
acercarse suavemente a su lecho.

Creo en los héroes que saben dulces
vestir y calzar a la blanca Dido
mientras, fuera de sí, arroja al mar
el cetro… y baila republicana.

Hoy celebran el catorce en Cartago
y que ya la primavera la abraza
sin corona en este dulce abril.

No se muere, Eneas, si no te marchas…

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5 comentarios a “Dido republicana”

  1. Animal de Fondo dice:

    ¡Y yo que estaba ya a punto de mandarte las flores!
    Me alegro de que estés mejor (supongo). Y oye, no está nada mal. A ver si ahora te vuelves buena poeta…
    En serio, estoy seguro de que somos muchos los que nos alegramos inmensamente de tenerte de vuelta.
    Eres un vicio (pero con virtud).
    Un abrazo.

  2. francisco dice:

    ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ
    Niños del mundo,
    si cae España -digo, es un decir-
    si cae
    del cielo abajo su antebrazo que asen,
    en cabestro, dos láminas terrestres;
    niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
    ¡qué temprano en el sol lo que os decía!
    ¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
    ¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

    ¡Niños del mundo, está
    la madre España con su vientre a cuestas;
    está nuestra maestra con sus férulas,
    está madre y maestra,
    cruz y madera, porque os dio la altura,
    vértigo y división y suma, niños;
    está con ella, padres procesales!

    Si cae -digo, es un decir- si cae
    España, de la tierra para abajo,
    niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
    ¡cómo va a castigar el año al mes!
    ¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
    en palote el diptóngo, la medalla en llanto!
    ¡Cómo va el corderillo a continuar
    atado por la pata al gran tintero!
    ¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
    hasta la letra en que nació la pena!

    Niños,
    hijos de los guerreros, entretanto,
    bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
    la energía entre el reino animal,
    las florecillas, los cometas y los hombres.
    ¡Bajad la voz, que está
    con su rigor, que es grande, sin saber
    qué hacer, y está en su mano
    la calavera hablando y habla y habla,
    la calavera, aquella de la trenza,
    la calavera, aquella de la vida!

    ¡Bajad la voz, os digo;
    bajad la voz, el canto de las sílabas, el llando
    de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aun
    el de las sienes que andan con dos piedras!
    ¡Bajad el aliento, y si
    el antebrazo baja,
    si las férulas suenan, si es la noche,
    si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
    si hay ruido en el sonido de las puertas,
    si tardo,
    si no veis a nadie, si os asustan
    los lápices sin punta; si la madre
    España cae -digo, es un decir-
    salid, niños del mundo; id a buscarla!…

    César Vallejo

  3. Esteruca dice:

    Celebro que vuelvas a la carga. Se echaba de menos tu sensibilidad por estos mares.
    Un abrazo escarlata :)

  4. Juanjo dice:

    Pues ya tenía yo ganas de volver a leerte, y me he dicho “de ésta no pasa” dejar algún signo de presencia. Y, maldita sea, no me recuerdes que tengo que explicar en clase, sin saber muy bien cómo, que en nuestro país la jefatura del Estado tiene que ver con la genética.

    Salud.

  5. jueves dice:

    ¡Gracias a todos por la rebienvenida!…
    Sí, vuelvo a casa… a nuestra casa… a pesar de que insisto cada vez abro los ojos en cambiar algún que oro jarrón de sitio…
    ¡Gracias y gracias!

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