Dido republicana
Sí creo: he visto a un héroe en Cartago
acercarse suavemente a su lecho.
Creo en los héroes que saben dulces
vestir y calzar a la blanca Dido
mientras, fuera de sí, arroja al mar
el cetro… y baila republicana.
Hoy celebran el catorce en Cartago
y que ya la primavera la abraza
sin corona en este dulce abril.
No se muere, Eneas, si no te marchas…





14 de Abril de 2008 a las 7:34 pm
¡Y yo que estaba ya a punto de mandarte las flores!
Me alegro de que estés mejor (supongo). Y oye, no está nada mal. A ver si ahora te vuelves buena poeta…
En serio, estoy seguro de que somos muchos los que nos alegramos inmensamente de tenerte de vuelta.
Eres un vicio (pero con virtud).
Un abrazo.
15 de Abril de 2008 a las 12:10 am
ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ
Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!
¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!
Si cae -digo, es un decir- si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptóngo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!
Niños,
hijos de los guerreros, entretanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquella de la trenza,
la calavera, aquella de la vida!
¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llando
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aun
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta; si la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!…
César Vallejo
15 de Abril de 2008 a las 12:16 pm
Celebro que vuelvas a la carga. Se echaba de menos tu sensibilidad por estos mares.
Un abrazo escarlata
15 de Abril de 2008 a las 2:49 pm
Pues ya tenía yo ganas de volver a leerte, y me he dicho “de ésta no pasa” dejar algún signo de presencia. Y, maldita sea, no me recuerdes que tengo que explicar en clase, sin saber muy bien cómo, que en nuestro país la jefatura del Estado tiene que ver con la genética.
Salud.
15 de Abril de 2008 a las 5:43 pm
¡Gracias a todos por la rebienvenida!…
Sí, vuelvo a casa… a nuestra casa… a pesar de que insisto cada vez abro los ojos en cambiar algún que oro jarrón de sitio…
¡Gracias y gracias!