¡Espartanos!
25 de Abril de 2008
Debajo de tu escudo,
Leónidas, me sobran los trescientos
¡Álzame sobre el muro
de la muerte!… Hoy ceno
contigo y por Esparta en el infierno.

25 de Abril de 2008
Debajo de tu escudo,
Leónidas, me sobran los trescientos
¡Álzame sobre el muro
de la muerte!… Hoy ceno
contigo y por Esparta en el infierno.

23 de Abril de 2008
—No hay camino tan llano —replicó Sancho—, que no tenga algún tropezón o barranco; en otras casas cuecen habas, y en la mía, a calderadas; más acompañados y paniaguados debe de tener la locura que la discreción. Mas si es verdad lo que comúnmente se dice, que el tener compañeros en los trabajos suele servir de alivio en ellos, con vuestra merced podré consolarme, pues sirve a otro amo tan tonto como el mío.
—Tonto, pero valiente —respondió el del Bosque—, y más bellaco que tonto y que valiente.
—Eso no es el mío —respondió Sancho—, digo, que no tiene nada de bellaco, antes tiene una alma como un cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna; un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga.

21 de Abril de 2008
Creo en los héroes que aman de oídas,
creo en los héroes que ordenan jurar
que, sin verla, ella es la dulzura
que enflaquece el juicio del más valiente,
la razón de la sinrazón de amar…
Me amó sin verme, sin tener noticia
de mis muslos oscuros ni de mi piel…
Me quiso y entonces tuve que nacerle
y vencer de un golpe la oscuridad.
¿Cómo quejarse de tanta hermosura?
(La razón de mi sinrazón, susurro
al viento… A veces yo me retiro
a la sierra y doy saltos también…
Sí que creo: la sinrazón de amar…)

16 de Abril de 2008
Sí creo: aunque a veces doy patadas
al aire fresco sin saber por qué.
(puede que sean sueños con fantasmas).
Pero yo sí creo que solo aquí,
mecida en la red, consigo el descanso,
la convalencia de tanto frío,
el calor enredado de su cuerpo.
Por el día estoy sola y me columpio
en un hilo o me quedo dormida
esperándole… También se da el caso
que me despierte mosca cojonera
y se agrieten mis patas y mis párpados.
Insisto en que creo y hago y acomodo
una tela de hilos delicados…
Cuando atardece, después de salvar
las otras vidas, se acuesta conmigo
ignorando el ruido de esta ciudad:
las mariposas, los mosquitos malos…
Creo… que le muestro todas mis gracias:
me froto un poco las alas, le lamo
el traje, le cuento aquel vuelo y más…
Aquí me quedo, búsquenme si quieren
atrapada en su red.
Le llaman Hombre Araña…

14 de Abril de 2008
Sí creo: he visto a un héroe en Cartago
acercarse suavemente a su lecho.
Creo en los héroes que saben dulces
vestir y calzar a la blanca Dido
mientras, fuera de sí, arroja al mar
el cetro… y baila republicana.
Hoy celebran el catorce en Cartago
y que ya la primavera la abraza
sin corona en este dulce abril.
No se muere, Eneas, si no te marchas…
