febrero (5)
En febrero no soy panadera ni taxista ni cajera de hipermercado (¡cuánta envidia me dan las cajeras!) ni meteoróloga, ni maquilladora, ni frutera, ni profesora, ni experta en comercio internacional… En febrero, aun sin paga, no tengo más remedio que ser vigilante: ¿cómo podría permitirme un respiro sin controlar que todo funcione en las ramas de los árboles? Luego dirán que es el ciclo de la vida, que ha sido inevitable, que siempre llega marzo cuando se acaba febrero, y brota: por si acaso yo sigo aquí… y no duermo.





13 de Febrero de 2008 a las 7:33 pm
Vigilante? Si febrero es bisiesto. Dos siestas has de echar.