Último estertor
A estas horas de la muerte se quedan tiritando los secretos. Finalmente sé que no formáis parte de mi orilla: tan pronto os delatan ciertas líneas impropias de un estilo carnal como algunos hermosos lugares ajenos a vuestra cotidiana obsesión. ¿No es mucho atrevimiento para quienes no cierran los ojos ni siquiera cuando besan!?…
Fuera de mi ronda, lejos de mi tumba. Ya hace tiempo que tendríais que haberos muerto. O eso, deberíais intentar mejorar el susto y el llanto. Hoy me muero solo y fantasma.





30 de Diciembre de 2007 a las 5:15 pm
¿Y cómo es la muerte de un fantasma?
3 de Diciembre de 2008 a las 6:32 am
Me gustó la atmósfera melancólica. Interesante poema.
Saludos,
Mariana
Gracias.