Cuentas fantasma
Los fantasmas, para qué negarlo, disfrutamos de algunas ventajas envidiables: no pagamos en el metro, no engordamos en Navidad, no tenemos que pensar qué nos ponemos los lunes, no nos crecen las uñas y no nos fatigamos subiendo interminables escaleras. Podemos llorar en todas las esquinas, incluso cuando no tenemos ganas.
Por otro lado, y siendo sinceros, hay que reconocer algunas molestias: ¿por qué casi nunca nos invitan a cenar y por qué no nos sueñan con sábanas que nos marquen las caderas? Confieso que a mí me incomoda tener que esconder la melena, no poder guardar nada en un bolsillo y ciertas noches escuchar la verdad.
Estoy hecha un lío: me exigen cuentas y balance a fin de año.





26 de Diciembre de 2007 a las 6:42 pm
A qué negarlo, si a los existentes no le salen las cuentas cómo habrían de salirle a los inmateriales. Empezando por los átomos que forman un espectro que deben ser de un número inexacto.
Por otro lado va siendo hora que cambie esa estética de sábana blanca por muy entrañable que sea. Y la cadena con la bola.