Uno
Desde que nací no he se sabido qué hacer para suicidarme, no he sido capaz de terminar con la confusión de la más dolorosa de mis anáforas. ¿Habré pensado que tenía que matarme nada menos que a mí, a mi deíctica y delicada voluntad? Cualquier cosa…
Ahora, todavía viva en última instancia, cuando entiendo finalmente el uso y contenido del suicidio que me espera, creo que tan solo preciso darle una patada a aquel espejo y quedarme en sombra y respirar: una…
Se acabaron las tablas: por uno siempre soy yo, solísima yo, sin miedo y sobresalto de perderme…
Para mañana, cero.





5 de Noviembre de 2007 a las 7:58 pm
Unívoca y única, unidios y unicidio.
6 de Noviembre de 2007 a las 12:37 am
Sin miedo y sobresalto de perder al mísmisimo Yo una va dejando tantas hebras en la razón de su sinrazón que al final el suicidio se convierte en una mera licencia poética a la que acudir cuando nos aburre verbalizarnos con las palabras condecoradas con la triste conquista de la rutina a veces muy requerida.
A la mierda con la unicidad única. Ya no me creo nada más. El unicidio es lo único con sentido en aras de conciliarse con esa poligamia de todas las gemas esquizofrénicas que responden al mismo anuncio de trabajo: se necesita vigilantes de nubes. razón. 2567872