Dos
Casi en el precipicio
llega y saluda la oportunidad:
estoy aquí ¿me hueles?
disuelta en ese aire que respiras.
Soy la mitad del postre,
el refugio invernal,
la niña que te tira de la bola
tan inmensa de piedra.
Soy la mitad de un número encantado
un jinete bello que va a besarte
tu escondida mitad.
Y fueron muy felices y muy dos…





5 de Noviembre de 2007 a las 4:29 pm
Un pequeño cuento de encantamientos en que se pasa del abismo a la felicidad. Así debía ser la vida real.
5 de Noviembre de 2007 a las 7:56 pm
Y vivieron lejos de la disparidad.