Cinco
Los únicos cuentos que recuerdo de mi padre son las historias de las lápidas del cementerio.
Árboles sin sombra, palabras de muertos, ramos sin novia, poesía de granito…
Me alimenté de final y de mármol… Somos lo que comemos…


Los únicos cuentos que recuerdo de mi padre son las historias de las lápidas del cementerio.
Árboles sin sombra, palabras de muertos, ramos sin novia, poesía de granito…
Me alimenté de final y de mármol… Somos lo que comemos…


1 de Noviembre de 2007 a las 9:26 am
No somos nada pero reaccionamos, todavía, a caricias y besos como una célula a un impulso electrónico.
Qué mejor enseñanza la de un padre que esa que nos enfrenta al único hecho irrenunciable.
1 de Noviembre de 2007 a las 7:25 pm
No sé muy bien por dónde va tu intención, pero qué desolador paisaje has referido. Uno hubiera querido cuentos de pájaros o príncipes de planetas lejanos. Los cuentos que me contaba mi padre todos tenían que ver con la mecánica y la técnica, materias para las que no soy nada diestro y que detesto.