Siete

Ajustemos la cuenta: aquella mañana de agosto, murieron al mismo golpe mil conocidos circunstanciales, seis abuelos gruñones, cinco generosos padres, veinte amigos de siempre, cuatro hermanos pequeños, quince tíos carnales, y un esposo tan torpe como amante. Por motivos de orden natural se libraron, no obstante, dos hijos, otro hermano, una suegra y tres cuñados.
Concluimos: tras la tragedia, nunca más el número consigue llegar a siete.

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1 comentario a “Siete”

  1. fmop dice:

    Las cuentas nunca salen perfectas cuando se resta de la realidad parte de su materia.

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