Mujer de palabras
Soy mujer de palabras…
Llevo cosidos en los pies adverbios
de un tiempo que no existe y adjetivos
en grado dependiente de una voz.
Los nombres, con la suerte todavía
sin determinar brotan inconscientes
y osados se agolpan en la cintura:
me hieren los abstractos y los propios,
me curan y me nutren los concretos.
Entre los muslos tengo conjugado
las formas simples de un verbo fatal.
Me mueven la melena conjunciones
me poso con o bajo y hacia y entre…
¡Ay! Tengo entre las sienes dos pronombres
personales: yo ni yo, tú ni tú…
¿Nos sobra el comentario de mi cuerpo?





23 de Octubre de 2007 a las 12:53 am
Quizás se echa de menos la intertextualidad de las miradas y el análisis gramatical de los besos.