Siete
30 de Octubre de 2007
Ajustemos la cuenta: aquella mañana de agosto, murieron al mismo golpe mil conocidos circunstanciales, seis abuelos gruñones, cinco generosos padres, veinte amigos de siempre, cuatro hermanos pequeños, quince tíos carnales, y un esposo tan torpe como amante. Por motivos de orden natural se libraron, no obstante, dos hijos, otro hermano, una suegra y tres cuñados.
Concluimos: tras la tragedia, nunca más el número consigue llegar a siete.



