Un clásico
Me gustan los jueves, recitar, la tortilla de patata, el valle de Ordesa, hablar de nada con los amigos, escribir con pilots, planchar, explorar los contornos, el otoño y la primavera, la luz de noviembre, el nescafé, buscar parecidos entre los pies y las manos, los teclados, las lenguas muertas, hacer planes, los edredones de plumas, Mercedes Sosa cantando Alfonsina y el mar, la comida japonesa, y los ogros. Me encantan los atardeceres en la Plaza de Oriente, mirar a los ojos a un desconocido, los cementerios, los inteligentes generosos, los postres semifríos, las flores en los balcones, que me abracen con fuerza, los relojes de arena, las varitas mágicas, pisar los charcos, las bibliotecas públicas, el buen vino y leer todos los años las églogas de Garcilaso.
No me gustan los sábados, hablar por teléfono, las inmobiliarias, la nata en la leche, ir al gimnasio, las babosas, los platos sin recoger, el segundo día de lluvia, pasar la aspiradora si hay alfombras, las guerras de las galaxias, los ricos, las clases de inglés, las bodas, el olor de la gasolina, despedirme de mi madre en la puerta del ascensor, las pulseras de oro, esperar, perder la partida, la niebla, el último capítulo, los descapotables, ordenar los zapatos… Me dan miedo los dentistas, los perros sueltos sin dueño, los señores que pegan y las señoras que gritan. No soporto ni los trasbordos ni la soberbia. Me irrita hacer cola en el cine, los coches que aparcan en todos los cruces, los amores cobardes, escribir en hojas de cuadritos y la excesiva lentitud…





11 de Enero de 2008 a las 4:45 pm
Querida Jueves:
Aunque siempre respondo los comentarios en mi blog, me parece en esta ocasión más divertido hacerlo aquí, así es más complicado seguirnos. He elegido esta entrada tuya porque me gusta. Para conocerte un poco, he llegado hasta el comentario que pusiste en Viaje al fin de la Logse y que Joselu contesta en el Repaso Espiritual del 17 de diciembre. Por supuesto que estoy de acuerdo con lo que dices. La controversia, y el conjunto de cosas que he leído mientras te buscaba me ha recordado un chiste que escuché hace mucho que decía que los hombres nos ocupamos de las cosas verdaderamente importantes (el calentamiento global, la fusión de los polos, el protocolo de Kioto) y las mujeres, de las menudencias (tres puñaladas que le han dado a la vecina). Me parece que tuve la suerte de leer a Rilke en mi adolescencia, lo que me salvó de considerarme varón, al menos en la parte que está más arriba de la nariz.
Bueno, no quería escribir sobre esto, sino darte las gracias por tu maravilloso comentario, que me ayuda y me estimula.
De verdad me gusta que te apuntes a la batalla. Nos vas a hacer falta, estamos implicados queramos o no y te necesitamos.
Le estoy agradecido a Joselu por haberme llevado hasta Arantxa, pero para no contestar su último comentario en el post de Nuria (la vida es cruel…) he tenido que morderme los labios.
Veo que todo me ha quedado agridulce y como no es lo que quiero te diré que a mí también me ha gustado encontrarte a ti.
6 de Junio de 2008 a las 4:54 pm
U.u esto me suena… Todabia tengo que tener el mio por alguna parte (curso 2003-2004, Refuerzo de Lengua).
6 de Junio de 2008 a las 4:56 pm
Todavia con b…me recordaras por mis faltas.