Semana
Ignorar con pretensión el lunes.
Dormirse dulcemente el martes.
Engañar habilidosa al miércoles.
Resistir al jueves. Ayuno de palabras.
Resistir al jueves. Ayuno de promesas.
Resistir al jueves. Ni una línea más….
Llorar sutil el viernes.
Suicidarse con luto en sábado.
Y el domingo… otra vez esa pertinaz manía de resucitar.




